Green Book (Crítica con spoilers)

«Green Book» era un libro verde en el que figuraban los lugares a los que las personas de color podían ir y a aquellos que les tenían la entrada prohibida.

Es increíble ver cómo otros decidían donde mover a una persona de un lugar como si fuesen titiriteros de unas personas que, gracias a voces como la de Martin Luther King, acabarían cortando esas cuerdas.

Mahershala Ali y Viggo Mortensen en «Green Book»

La película expone una trama a partir de una premisa sencilla (a primera vista) de un viaje en carretera. Sin embargo, este «sencillo» pastel que nos presentan es más complejo conforme avanzan los kilómetros. El espectador se va dando cuenta de que no es un viaje físico de un punto a otro del país, sino un viaje por el interior de cada uno de los personajes que desemboca en un auto-descubrimiento.

Es EXQUISITA la construcción de Tony y el Dr.Shirley. Son compañeros de viaje en un camino en el que descubren quiénes son conforme empatizan el uno con el otro. No importa en qué ciudad haya que dormir mañana, sino seguir viajando hacia la respuesta de uno mismo. Una competencia de egos por ver a quién le golpeó más fuerte la vida, pero, finalmente se dan cuenta de que, a pesar de ser personalidades completamente opuestas, ambos sufridores han salido adelante ante las adversidades de sus mundos.

Toda esta profundidad existencial se encuentra bañada por un aura presente durante toda la película como pequeños pinchacitos en el abdomen. Pinchazos de los que sigue brotando sangre en el s.XXI: El racismo. Cómo una persona con todas las aptitudes para ser un triunfador siente frenazos constantes en su vida por culpa del racismo, el cual también le ha provocado tal inseguridad en sí mismo que no sabe quien es, de ahí al objetivo de encontrarse a uno mismo. El prestigioso músico Dr. Shelby no sabe a quién ve cuando se mira al espejo, se encuentra en un limbo social que le afecta a lo personal:

«Si no soy lo suficientemente negro ni tampoco lo suficientemente blanco, entonces dime Tony, ¿QUÉ SOY?»

Dr. Shelby / Mahersala Ali (Green Book, 2018)
Peter Farrelly (Director) en el set de «Green Book»

En el apartado técnico, digno re-descubrimiento de Peter Farrelly, al cual le perdí la pista tras «Dos tontos todavía más tontos». Una gran sorpresa que en 2018 nos obsequiase con un producto al que no nos tiene acostumbrados.

Por otro lado, el guión co-escrito por Nick Vallelonga (hijo del protagonista Tony «Lip» Vallelonga) refleja la fluidez que es difícil obtener al hacer una película de viaje por carretera sin caer en el aburrimiento.

En conclusión, «Green Book» es ese soplo de aire fresco que siempre llega a las salas llenas de «reboots» y «remakes». Liderado por dos portentos en la acutación como son Mr. Mortensen y Mr. Ali, lanza el mensaje que nos hace reflexionar cuando encendemos el televisor. Nos resguardamos en que es una «película», pero ignoramos que está basada en personas que sufrieron lo mismo que acabamos de ver en la pantalla. Situación de los 60’s que se traslada a la pantalla del televisor cuando las noticias vuelven a informar de otra persona de color asesinada a sangre fría en plena calle. Pequeñas puñaladas en el costado que creemos cicatrizadas pero que, hoy, vuelven a sangrar. Palabras de la viva voz Luther King al que nombraba al principio, resuenan como vendajes para esas gotas que lloran por todas las almas perdidas. Alcemos la voz y vendemos esa herida para que deje de sangrar y así, nuestros ojos no lloren más.

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